Consejos para ganar discusiones. Consejo 1: Evítalas

Nada más común en una relación humana que las diferencias de opinión. Cada uno de nosotros somos únicos, irrepetibles y sobre todo responsables de elegir nuestra forma de pensar y actuar. Ahí radica la belleza de compartir el tiempo y el espacio con los demás.

La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola.

Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió una opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo.

Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla.

“Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo;
pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del
contrincante” Benjamin Franklin.
1. Aprende a hablar poniendo más énfasis en la relación

Una de las mayores trampas de una discusión es la falsa creencia de que alguna de las dos partes tiene que ganar, por lo que inmediatamente tomamos una postura defensiva para evitar ser la parte perdedora.

Cambia tu postura defensiva e individualista por una que te haga más sensible y consciente de la relación y del impacto que la discusión tendrá en ella. Así podrás ver de manera objetiva el desacuerdo, y hasta descubrir que tiene muchísima menos relevancia que la relación y que entonces no hay necesidad de vencer a nadie, sino de conservar el vínculo.

¿En qué tipo de observador te conviertes si te colocas en un lugar en donde lo que importa es la relación? ¿Qué tipo de pensamientos y acciones se generan desde este lugar? Seguramente serán muy diferentes a los de mantener una actitud defensiva.

2. Enfócate en los hechos

Lo ideal es plantear las cosas como si estuviéramos haciendo una crónica de la situación, centrándonos en los hechos y no en los juicios. De esta manera evitaremos engancharnos en nuestras emociones y desviar la comunicación.

Lo que sea que te moleste de la otra persona, velo como características y no como defectos. Evita los sustantivos y busca reemplazarlos por verbos que sugieran un cambio o mejora: hagamos, evitemos, resolvamos, etcétera.

3. No busques tener la razón

Si vas a entrar en una conversación acalorada, no pelees por tener la razón, sino por lograr que ambas partes piensen lo que les conviene pensar. Lleguen a la conclusión de cuál es la postura que necesita la relación, no la que necesita cada uno.

¿Qué es lo que realmente les conviene pensar para el bien de todos?

4. No te precipites

Roma no se hizo en un día. Si en una primera conversación no consiguen resolver sus diferencias o generar una conclusión conveniente, es posible que necesiten tomar un poco de distancia y tiempo para que ambas partes tengan la oportunidad de cuestionar sus propias posturas y reflexionar las ideas del otro.

La falta de paciencia y ansiedad por resolver las cosas pueden ser muy corrosivas para la relación.

5. La pregunta clave

Antes de engancharte en la frustración por no salirte con la tuya y tomar una decisión en función de ella, piensa en una última opción.

En su libro “La 3ª Alternativa”, Stephen R. Covey plantea una pregunta que nos permitirá trascender la zona en la que se estanca el conflicto:

¿Estás dispuesto a buscar una mejor solución que la que hemos encontrado cada uno por separado?

Recuerda que nuestras conversaciones nos definen. Si soy una persona que dice lo que piensa y actúa lo que dice, los demás me verán como alguien congruente; si cuido mis palabras y no me apresuro en hacer juicios sobre los demás, seré percibido como alguien prudente; si mis conversaciones son agresivas y unilaterales, demostraré ser alguien cerrado o rígido.

La calidad de tus relaciones es directamente proporcional a la calidad de tus conversaciones. Si en cada desacuerdo estás dispuesto a entrar en una discusión, es muy probable que tus relaciones pierdan bonos, mismos que te serán necesarios para utilizarlos en los momentos más críticos de tu vida; aquellos en los que el apoyo de los demás se vuelve imprescindible.

Antes de entrar en una discusión, piénsalo dos veces.



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