El Papa revoluciona el paradigma del liderazgo tradicional

El Papa revoluciona el paradigma del liderazgo tradicional

No voy a poder”, sollozó Exequiel esa mañana. Él y su familia vivían un infierno. No tenía trabajo y dormía de prestado en una iglesia. Pero el cardenal insistía. Estricto, lo desafiaba a terminar sus estudios. El joven le contó que había tenido una infancia difícil. “No vas a ser nada”, solían repetirle de chico sus padres.

Un día antes, el 3 de junio de 2003, junto a su esposa y uno de sus cinco hijos había ido a pedirle a Néstor Kirchner leche de soja. Esa noche, las Madres de Plaza de Mayo, que estaban allí, le hicieron el contacto. Sin embargo debió esperar una hora en la puerta del Banco Nación de la República Argentina..

Fue entonces cuando Exequiel reconoció la sombra que a las 22 cruzaba la plaza. A pesar de que Natalia le dijo que no lo molestara, se acercó y le tocó el hombro. “Mi hijo, ¿qué andás haciendo a esta hora de la noche?”, le preguntó Jorge Bergoglio, según relató Exequiel en entrevistas de TV. El joven de Berisso retrucó con otra pregunta: “¿Si voy al arzobispado usted me atiende para que le cuente?” Bergoglio le pidió su teléfono.

 

Ante su sorpresa, al día siguiente a las 9 sonó el teléfono. Tras un encuentro llegaron a un acuerdo: Exequiel terminaría sus estudios secundarios y haría un curso de PC. A cambio, el arzobispado les alquiló una casa durante un año y medio, y después se las regaló. Pero lo más importante para Exequiel fue empezar a sanar su corazón. “Es hora de que renuncies a eso que te limita. A lo que te dijeron. Y no culpes a tus padres porque quizás ellos también lo sufrieron”, le soltó Francisco.

Escuchar al otro, ponerse a su altura y pasar a la acción parece ser su canto, pero no de cualquier forma. La tarea requiere la emotividad de lo menos mundano y un ejemplo de valores como la humildad, rectitud, sencillez y honestidad, entre otros. Así logra resultados intangibles, pero envidiables para cualquier organización: inspiración, motivación y compromiso.

El papa Francisco revoluciona el paradigma tradicional de liderazgo a través de un perfil distinto, que a su vez responde a demandas concretas de sus fieles, entre ellos los más jóvenes, como mostró Río de Janeiro.

“El liderazgo era de arriba hacia abajo. El líder era quien reclamaba a su gente, que a su vez estaba su servicio. Básicamente, no había inversión en escuchar a la gente, sino en tener resultados”, relata Mariano Bergman, subdirector del Área de Educación Ejecutiva de la UTDT.

“Hoy hay otros valores dando vuelta. Necesidad de escucha activa, de ayuda, respeto, amor y solidaridad”, dice el académico que denomina este nuevo liderazgo como “servicial”. “Tener paciencia, ser bondadoso, generoso y humilde”, son los cuatro pasos a seguir completa Ken Blanchard en su libro Liderando con amor. (autor entre otros del libro Liderazgo Situacional, libro que marco un cambio de paradigma anterior en el liderazgo de empresas)

Este modelo hace que la gente se sienta “bien tratada, involucrada y mejora su performance”. Por eso, según el experto, el compromiso no se puede exigir, sino que es necesario construirlo y esto se logra a través del ejemplo del líder y de la inspiración que éste pueda producir.

“Hace algunas semanas subí en mi perfil de una red social un video titulado Los verdaderos líderes inspiran a través del ejemplo”, cuenta el profesor del MBA de UADE Business School Bernardo Bárcena. “El video muestra un pequeño perrito que intenta bajar una escalera, pero que atemorizado no lo logra. Al final del video se acerca un perro más grande y desciende varias veces la escalera hasta que el pequeño perrito se anima y lo logra”, agrega. “Enorme fue mi sorpresa cuando mi hija de 9 años comentó: Sí, pa. Siendo cuidadoso, uno se puede animar a hacer lo que otro querría hacer sólo para ayudarlo a que lo logre.”

El caso de Francisco es el de “un líder que vive el mensaje que comunica a sus seguidores, que no se focaliza en grandes discursos, sino que predica con su ejemplo”, explica Bárcena, que le agrega al Papa otras dos cualidades: “Coraje y servicio”.

“Tiene objetivos claros, voluntad férrea y enorme paciencia”, aclara monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo rector de la UCA (Universidad Católica Argentina) , quien coincide con que el Papa “habla con los gestos”, pero basados en un pensamiento “bien hondo”.

“Mientras otros se desgastan en la coyuntura, él mira más allá.” Según Fernández, el Papa pretende objetivos como “la integración social de los más necesitados, la armonía en la diversidad, el desarrollo de una espiritualidad católica profunda”.

Otros como Eugenio Marchiori, profesor del IAE Business School, buscan el actual estilo de liderazgo del Papa en la historia. “La espartana austeridad mostrada por el Papa es prueba de esa rigurosidad propia de los ambientes castrenses”, relata el investigador, que recuerda que la Compañía de Jesús, la casa de los jesuitas como Bergoglio, nació con una iglesia en guerra (contra el luteranismo y el calvinismo). Hurgando en su historia, Marchiori afirma que “austeridad, firmeza, carisma, autoconocimiento, capacidad de adaptación, pensar en el otro, energía y pragmatismo son componentes esenciales del primer papa jesuita”.

Pero son características que deben ser auténticas. “Cree poco en los elogios, más bien le importa lo que le diga su conciencia ante Dios. Es distinto de los líderes que cambian su pensamiento según las encuestas y carecen de principios”, afirma el padre Guillermo Marcó.

Su ex vocero en el arzobispado cuenta que cuando le tocaba redactar un comunicado, Bergoglio le pedía: “De todo lo que te digan de mí, que sea la mitad de la mitad”.



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